El teléfono de la lavandería ya sabe quién llama — y lo recuerda todo
Esta nació de una conversación con un propietario. El teléfono de su lavandería estaba desviado al móvil de quien atiende, y el problema era siempre el mismo: cuando sonaba, nadie sabía si era un cliente de la tienda o una llamada personal, ni si esa persona ya había llamado tres veces por el mismo motivo. Hicimos lo que faltaba.
Cómo funciona. El número de la lavandería queda en un pequeño móvil Android dedicado, enchufado en la tienda o en la oficina. Antes de que la llamada suene, pregunta al SCApp quién es. Si el número está bloqueado, o llega oculto, quien llama oye «ocupado» y nadie es molestado. Si no, la llamada sigue, como hoy, al móvil de quien atiende, pero unos segundos antes llega un aviso.
Qué dice el aviso:
- Quién es: el nombre del cliente, si tiene ficha en una de sus tiendas, o el nombre que el equipo le dio la última vez.
- De dónde es: la tienda que suele usar y cuántas veces ha llamado.
- Qué está pendiente: las reclamaciones abiertas y, en rojo, cuando el mismo motivo se repite. Quien atiende ya sabe, antes de decir «dígame», que es la tercera vez que el cliente llama por el cambio.
En Android, el aviso aparece también como una franja encima de la pantalla de la llamada. En el iPhone llega como notificación, a través de una app web que se instala en la pantalla de inicio sin pasar por la App Store. Y en ambos llega al reloj de quien atiende.
Reclamaciones con seguimiento. Cuando termina la llamada, el móvil pregunta discretamente si hay algo que registrar. En dos toques queda anotado el motivo —cambio, pago, no hizo espuma, no centrifugó, la máquina no arrancó, la secadora no calentó, app o tarjeta—, la tienda, el número de la máquina y una observación. Cada reclamación queda abierta hasta que alguien la da por resuelta, con una nota de cómo se resolvió. En el panel se ve todo por tienda y por motivo: si una máquina falla al centrifugar, salta a la vista.
También SMS. Los SMS enviados al número de la lavandería llegan a quien atiende, con el mismo aviso. La publicidad se filtra sola —remitentes con nombre, números cortos, números bloqueados— y cualquier otro remitente puede marcarse como publicidad con un toque. La respuesta se escribe en el móvil de quien atiende, pero sale del número de la empresa, nunca del personal, y se ve cuándo se envió y cuándo se entregó.
Todo en un sitio. Cada número tiene su ficha: llamadas, SMS, reclamaciones, el nombre que le dio el equipo y, si es cliente, los datos de su ficha en el SCApp. Pueden atender varias personas, una línea puede servir a varias tiendas y, si el móvil dedicado se queda sin internet, sigue bloqueando y lo registra todo para enviarlo después.
Privacidad. Cada lavandería solo ve sus llamadas, sus mensajes y sus clientes. Un número solo se identifica si pertenece a alguien con historial en las tiendas de esa lavandería.
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